El sonido del saxo es como tu voz, es totalmente personal

piantino

Por José Cavazza. El saxofonista Leonardo “Pipo” Piantino se tomó su tiempo para hacer su primer álbum de temas propios, pero bien valió la pena esperarlo. No es para nada exagerado expresar que “Ya es hora” es un registro de esos que puede guardarse en la discoteca junto a los grandes discos de jazz o que se trata de un álbum que tranquilamente podría ganar un Grammy. Junto a los recientes discos “Salmo” de Luciano Ruggieri y “Huellas” de su hermano Mariano Ruggieri, “Ya es hora” podría integrar la terna rosarina perfecta para pretender cualquier premio internacional. De hecho, el disco del rosarino ya ganó el premio del concurso de música del Fondo Nacional de las Artes el año pasado.

   Piantino se rodeó para grabar este disco —será presentado en vivo el próximo miércoles en el Parque de España— de una especie de superbanda. “El grupo soñado”, dice Pipo.

“Cada uno de los músicos que toca en el disco cumple con dos condiciones. Por un lado ser músicos del mas alto nivel, referentes de sus instrumentos y del jazz y por otra parte ser amigos míos, gente importante en mi vida y en mi historia como músico”, añade el saxofonista. Luego, pasa a detallar: “Lo primero fue hablar con Leo Genovese. Leo es uno de mis ídolos máximos en el mundo de la música y es un gran amigo con el cual tenemos mucha historia de cosas vividas juntos desde que nos conocimos cuando ambos estudiábamos en la escuela de música de la UNR. Hoy en día Leo es un referente mundial del jazz y cuando me dijo que aceptaba hacer esta grabación conmigo fue el momento donde decidí definitivamente que el disco se grababa si o si. Después comencé a llamarlos uno por uno: Sebastian Mamet es el baterista que elijo para todos mis proyectos y también tiene una gran conexión e historia de tocar juntos con Leo; para el contrabajo pensé en Juan Bayon que es uno de los bajistas mas reconocidos a nivel nacional, un compositor que admiro y alguien con quien compartimos muchos ideas y criterios acerca del jazz. Para la sección de vientos tuve en un momento la idea de convocar a una gran cantidad de músicos rosarinos invitados que toquen en un tema cada uno, pero finalmente cuando decidí que grabaría el disco en Buenos Aires descarté esa idea por ser irrealizable. Por otra parte con Julio Kobryn en el saxo, Mariano Loiácono en la trompeta y Franco Espindola en el trombón pude juntar no solo a grandes exponentes en cada instrumento, sino a los músicos para los cuales fueron escritas esas partes originalmente”.

   —¿Cómo nació “Ya es hora”?

—En este disco quise documentar y dejar grabadas una cantidad de composiciones propias para distintos grupos que se fueron acumulando durante varios años y que había tocado mucho en vivo pero nunca habían sido grabadas. La mayoría de ellas fueron escritas entre el 2008 y el 2010 aunque el tema que abre el disco (“Canción para el quinteto”) es la primera composición que escribí en mi vida, de enero del 2005. A partir del 2010 compuse menos y toque mas que nada música de otros en diferentes proyectos. Desde 2013 y durante cuatro años toqué casi exclusivamente mis arreglos de composiciones de Frank Zappa con el Octeto Ratas Calientes. Entonces en diciembre del 2016 decido que necesito volver a componer y tocar mi propia música y lo primero que tenia que hacer era grabar estas composiciones para cerrar una etapa y empezar una nueva.

   —¿El título significa que ya era hora de hacer un disco con temas propios y como líder de grupo?

—En realidad es el titulo de una composición del 2010 incluida en el disco en la cual por primera vez me animé a utilizar métricas distintas de las más usuales 4/4 o 3/4 y además secciones con improvisación libre. Eran recursos propios del jazz moderno que no había utilizado nunca en composiciones anteriores porque no me sentía cómodo aún con ellas y bueno, el titulo hacia referencia a la decisión de arriesgarse a hacer algo por primera vez como parte de un crecimiento personal. No decidí en principio el título del disco pero mientras estábamos grabando me di cuenta en un momento que era el nombre ideal para este primer trabajo como líder.

   —¿Qué cosas te sirvieron de tu trabajo con las Ratas Calientes para hacer este álbum? Por ejemplo, el tema “Free Pop” remite a algunos sonidos del octeto…

—Las composiciones son anteriores a esa etapa, pero el arreglo para los cuatro vientos que usamos en “Free Pop” sí es reciente. Quise tener un tema en el que tocáramos todos juntos y me senté a escribir voces de armonía para alto , tenor, trompeta y trombón similares a las de las Ratas. El tema original era para tocar solo con mi saxo alto y sección rítmica y en sucesivas encarnaciones lo fui probando combinando con tenor, trombón o trompeta, pero esta fue la primera vez que lo hice con todos esos instrumentos juntos.

   —¿La búsqueda de un sonido personal es una obsesión? ¿Cómo se identifica a un saxofonista?

—El sonido personal en el saxo ocurre lo quieras o no. Lo que uno obtiene del saxo, suponiendo una técnica correcta, está muy afectada por tus características físicas y por el ideal de sonido que tenés en la cabeza. El sonido del saxo es como tu voz, es totalmente personal. Es factible modificarlo mucho con estudio pero sólo hasta cierto punto. Los saxofonistas que intentan clonar el sonido de algún referente como John Coltrane por ejemplo, generalmente no logran su cometido, aunque lógicamente hay excepciones que logran un parecido asombroso. Por otra parte, el sonido personal de un artista de jazz tiene que ver también con el modo en que elije tocar melódica, rítmica y armónicamente. Tiene que ver con el tipo de lenguaje y recursos que utiliza. En este sentido sí soy dedicado a buscar improvisar de determinada manera que es la que me motiva más, inspirada obviamente en el trabajo de los músicos que más me gustan

   —¿Cómo te enganchaste con el jazz? ¿Fue antes o después de empezar a tocar el saxofón?

—Después. Mi primer profesor de saxo, el maestro Mario Olivera, me hizo conocer muchos músicos, discos y bibliografía con lo cual descubrí el jazz al tiempo de haber comenzado a tocar el instrumento. Yo comencé a tocar porque me gustaba mucho cómo sonaba el saxo las veces que aparecía en una canción de rock o de pop, pero realmente no conocía nada de nada cuando comencé a tomar clases. No sabía quien era Charlie Parker ni John Coltrane, ni nada de jazz. Obviamente cuando empezas a escucharlo con atención el jazz te atrapa para siempre.

   —¿El Selmer es el mejor saxofón, o es un mito? ¿Y eso de que si es viejo mejor…?

—Es un poco mito, aunque es real que los Selmer viejos son muy buenos instrumentos pero hay otras marcas y modelos que también lo son. Lo mejor es elegir lo que a uno le va más cómodo dentro de lo que uno tenga la posibilidad de probar.

Fuente: Diario La Capital
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