Historieta LGBTI

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Por Facundo Nazareno Saxe. Historietas LGBTI, historietas sexo-disidentes, historietas y disidencia sexual. Pero ¿no eran machistas y heteropatriarcales las historietas? ¿No es un mundillo lleno de varones hegemónicos y objetivación de la mujer? Sí, puede ser que un poco de todo eso haya. Pero al mismo tiempo la historieta ha sido un material cultural en el que los feminismos y el colectivo LGBTI hemos encontrado espacios de resistencia, resignificación y lucha. Tal vez por eso del prejuicio sobre la historieta como algo popular, infantil y descartable; un prejuicio habitual pero que en una de esas hizo que la historieta esté menos controlada por el sistema patriarcal, y así como aparecieron (y aparecen) representaciones de lo más conservador y hegemónico del heteropatriarcado, también, a veces lentamente y desde un lugar pequeño pero en crecimiento constante, ha servido para que el colectivo LGBTI encuentre grietas en el sistema para acceder a la representación política y desestabilizadora. De ahí que la publicación de una antología como “Historieta LGBTI”, llevada adelante por el Área de Diversidad Sexual de la Municipalidad de Rosario signifique un gesto que vibiliza el presente LGBTI de la historieta argentina. Las historietas de la antología surgen del Concurso Nacional de Historieta de temática LGBTI, del que se eligieron diez de las cincuenta presentadas (y el jurado fueron Mariela Acevedo, Max Cachimba y Diego Trerotola). Y en algún punto se puede decir que este conjunto de historietas cortas sacan a la historieta del placard. Porque la sociedad y la historieta patriarcal siempre tuvieron ese pánico de que su historieta de culos cerrados se abriera y por el ano de la historieta se les metiera el placer y la disidencia. Ese miedo de la historieta patriarcal a perder su territorio de masculinidad hegemónica ante el avance de la historieta LGBTI y su cosmos anal en el que construimos nuestras redes de afecto y resistencia. Ya desde “Fabulosa el Dorado” de Sukermercado, la primera de la antología, se rompen las ficciones de masculinidad hegemónica y una trava se adueña del episodio de una forma hermosa. En “Amarcord” de Natalia Novia las tortas, las relaciones, la bisexualidad y el amor libre se vuelven un tema de esos que nos interpelan y hablan de las redes afectivas y las relaciones sexo-disidentes. Y en “Receta para hacer una drag queer” de Maia Debowicz y Lucas Fauno Gutiérrez la vida se vuelve un catálogo de imágenes que desestabilizan el binarismo sexo-génerico y la homonormatividad. En “Muñeca rota” de Román Sovrano, la belleza de una muñeca se vuelve tema de la historieta para recordar las infancias sexo-disidentes, un tema que nos arrebataron durante años . La vida torta llega para quedarse en “Elogio de la duda” de Julia Barata, donde una chica descubre el placer en el nombre Thais. La militancia, la vida política y lesbiana, las marchas y los besos se cruzan en un relato en primera persona en “La vida es corta” de Julia Inés Mamone y Maria Ibarra. En “Ding dong” de La Watson, el amor sexo-disidente nace en un encuentro reflejado en dos cabelleras llenas de cielo estrellado. La infancia de un niño puto, el asumir el amor y los vínculos no normativos en el presente son tema de “El muelle” de Gaspar Aguirre. En “Sabelo que sí”, Nacha Vollenweider narra de una manera magistral la historia de Higui y su acto político de defensa contra la violencia heteropatriarcal. Por último, una vida intersex combate el control y el disciplinamiento médico en la historieta que cierra la antología, “Quiero saber si tengo algo mal” de Gonzalo Aguero. Esas son todas las historietas cortas que constituyen una antología que viene a visibilizar la historieta LGBTI, a visibilizar que está (y estuvo) y llegó para quedarse y confrontar contra el pánico anal de la historieta patriarcal. No se trata del primer ni el último caso de historieta LGBTI argentino, pero su aparición significa un gesto político que habla de lo que está ocurriendo en nuestra historieta. Estamos y siempre estuvimos. Pero ahora llegamos para enfrentar a la historieta patriarcal y visibilizar que la historieta siempre fue cosa de travas, tortas, putos y degenerades. Porque la historieta nació en el margen y ese margen, cuando se visibiliza la historieta LGBTI, somos todes.

Fuente: Secuencia disidente
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