El espejo quebrado o sacar el fantasma del closet

SFRUTTATORI

Por Blas Rivadeneira. Sfruttatori de Pablo Bilsky, libro que obtuvo una mención en el Primer Concurso Nacional de Poesía EMR 2017, organiza el contenido y la forma de los cinco poemas que lo componen, “Superman”, “Walt Disney”, “Las Vegas”, “Frick” y “Bean”, como un dispositivo armado con citas y restos de discursos. El mecanismo acumulativo define, por un lado, una sintaxis estrepitosa que asume al exceso y lo hermético como parte de una tradición literaria –encontramos fragmentos de Luis de Góngora, Francisco de Quevedo, Néstor Perlongher y Dante Alighieri, entre otros– y, por el otro, la construcción de un referente con las astillas del espejismo de emblemas de la cultura norteamericana. El título, explotadores en italiano, da cuenta de este movimiento doble: la necesidad de forzar la lengua, de explotarla, la búsqueda de una lengua otra con los restos del Siglo de Oro español, el barroco y el neobarroso, para trabajar poéticamente las ruinas de los símbolos de un imperio. Leemos en “Superman”:

La maquínica fragua, el asbesto,

los filos hierba crecen

en la capa de agujeros

rojos desleídos.

Azul, pesadilla de aves para el celo.

No hay rojo, ni azul,

ni heroísmo en el cansancio,

émulo de un émulo falso,

gomas-puma,

pudo haber sido,

dicen los pasos leves,

falsos rojos,

de las botas cuarteadas.

Sombra de una sombra de lo que nunca ha sido.

Sombra de la sombra de una falsía (16).

En un artículo donde compara los métodos de aproximación al fetiche en Marx y Freud, Eduardo Grüner (2013) destaca que el fetichismo como modelo-matriz de la ideología no implica ignorar nada, sino que es el objeto con su brillo, con su Glanz, lo que actúa en la percepción obturando la memoria de la causa. El pop supo apropiarse del brillo de los productos de la cultura de masas en una operación tanto de develamiento del artificio ideológico como de usufructo y (re)producción de ese encantamiento. En el caso de Bilsky se explicita el agotamiento de ese brillo, un pop después del pop, donde los fantasmas de la cultura imperial son meros fakes de una materialidad de gomaespuma sobre un espacio donde brotan los cadáveres perlongherianos. Por ejemplo, el poema “Frick” se construye a partir del fantasma del industrial y coleccionista de arte Henry Clay Frick que asedia al texto con sus fábricas de acero, su casa Museo en Nueva York y su responsabilidad en la inundación de Johnstown en 1889 que causó miles de muertes: “En las represas, /en los faldones de los clubes exclusivos/ de Fishing y Hunting Club/ hay Cadáveres (54).

Ricardo Piglia supo señalar que Borges articula sus textos a través de “cadenas de citas fraguadas, apócrifas, falsas y desviadas; exhibición exagerada y paródica de una cultura de segunda mano” (2008:131). En el caso de Sfruttatori el procedimiento va más allá, las citas y referencias a las ruinas de los símbolos imperiales organizan una textualidad que expone una cultura fake, un poder de gomaespuma:

Todo es falso, fake, bulto, simulación.

Poder de gomaespuma.

Goma, espuma.

Goma y espuma (13).

Bilsky es consciente de que el material con el que compone Sfruttatori es fantasmático. La superposición de temporalidades y espacios, las presencias evanescentes, configuran al poemario como un artificio espectral: “Lo que nunca existió/ ya no existe” (35) leemos en el poema “Las Vegas”. Mark Fisher (2018) retoma la noción de hauntología formulada por Derrida (2012) para dar cuenta de la dinámica en los procedimientos compositivos en la cultura pop ligados a la (re)creación de fantasmas de experiencias o corrientes artísticas de otras épocas y que, al mismo tiempo, son expresión de una nostalgia por un futuro perdido. Esta persistencia de lo que no es/fue y nos asedia es una de las claves con la que Fisher articula su concepto de “realismo capitalista” como pauta cultural contemporánea donde el desvanecimiento del futuro es una condición que surge a partir de la creencia de que no existen alternativas al capitalismo luego de la caída del muro de Berlín y la URSS. En Sfruttatori más que una “retromanía” (Reynolds 2012) o una nostalgia por el futuro asistimos a un intento de sacar el fantasma del closet: el mecanismo de acumulación de fragmentos de discursos y citas construye una lengua donde lo anacrónico y lo residual funcionan como una estrategia para la irrupción de lo intempestivo como condición para lo contemporáneo. En este sentido Alberto Giordano, siguiendo a Nietzsche y Agamben, señala: “contemporáneo llega a ser el que rubrica el hundimiento de lo convencional en lo ambiguo, el que atestigua la fuerza con que lo indeterminado disgrega y enrarece los emblemas de la época” (2011: 80-81). En esta operatoria radica la apuesta de Sfruttatori, en la irrupción de lo contemporáneo, entendido como un desfase con lo actual, a través de la acumulación de restos y fragmentos en una lengua excesiva y barroca que se nutre de simulacros, fakes y fantasmas de la cultura norteamericana para dar cuenta de un universo imaginario de gomaespuma, goma y espuma, asediado por cadáveres: “Bajo las mantas/en los pajonales/ sobre los puentes/ en los canales” (53-54).
(Actualización septiembre – octubre 2018/ BazarAmericano)

Fuente: Bazar Americano
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http://www.bazaramericano.com/resenas.php?cod=791&pdf=si




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