Sobre libros de fotografía, en la Feria Internacional del libro de Rosario

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Sobre libros de fotografía, en la Feria Internacional del libro de Rosario

De andreaostera / 11/06/2019 / Charlas, Textos

Ayer estuvimos en en la Feria Internacional del Libro de Rosario. Charlamos sobre libros de fotografía, sobre las publicaciones de la Editorial Municipal de Rosario, sobre todo lo bueno que se ha hecho y sobre lo que habría que hacer. Aquí abajo, el texto que leí en esa oportunidad.

Hace unas semanas me invitaron a participar de esta mesa. Acepté, en principio, porque los otros convocados eran María y Francisco y me entusiasmaba tener un plan compartido con ellos. Después pensé que había otro buen motivo para sentarme aquí. “Libros” y “Fotografía” están en la lista de las diez cosas que más me interesan en el mundo, o en la vida. Y el tema que nos reúne es, justamente, la colección de libros de fotografía contemporánea de la EMR. Sepan que soy fan de esta editorial, y muy fan de sus publicaciones de fotografía, y extremadamente fan de la Colección de Fotografía Contemporánea.

Pensé que esta sería una buena oportunidad para intentar rastrear la historia del libro de fotografía en nuestra ciudad. ¿Cuántos se editaron? ¿Dónde encontrarlos? ¿Cuáles fueron los primeros? ¿De cuántos nos enteraremos mañana, cuando esta charla haya pasado?

Si el resultado de mis averiguaciones es correcto, es la EMR la que más libros ha publicado. La fotografía ingresa en esta editorial con imágenes históricas y que hablan de la ciudad. En 2007, se presenta Rosario entre dos Siglos (1890-1910), fotografías de Santiago y Vicente Pusso. En 2011, aparece Joaquín Chiavazza y Blas Persia Fotógrafos. Los años de La Tribuna 1950-1964. Importantes, hermosos libros que recuperan la obra de cuatro fotógrafos fundamentales. Entre la edición de uno y otro, se edita Rosario, esta ciudad, un compendio de 101 imágenes que muestran la ciudad de nuestros días, explícito homenaje a un libro publicado 40 años antes por la Biblioteca Popular Constancio C. Vigil. Rosario, esta ciudad II se publicaría cinco años después.

En 2012 se estrena la Colección Contemporánea. Dos autores locales fueron invitados: Paulina Scheitlin, con su proyecto El Centro y Luis Vignoli, con La Noche. Es un gran paso: se abre un espacio para los autores contemporáneos. Sin embargo, aún parece indiscutible la preferencia por temáticas relacionadas con la ciudad. Entre del 2007 y el 2014 (el momento en que se publican el tercer y cuarto número de la colección), la EMR publica cinco libros de fotografías, con un total de 378 fotos. Todas hacen referencia a Rosario. Me impresiona este imperativo de la ciudad como tema. ¿Cuál será el motivo de esta insistencia en privilegiar exclusivamente la fotografía documental de anclaje urbano local? Sin dudas, editar un libro que expone arquitectura, espacios públicos, retratos que ilustran usos y costumbres, es una forma de mostrar la ciudad. Pero, ¿es la única? ¿No habrá sido posible pensar una alternativa a este documentalismo recurrente y hacerle lugar, también, a otras formas de representación, menos descriptivas, más ficcionales, menos referenciales, más caprichosas, menos narrativas, más salvajes, menos realistas, más bizarras? ¿Cómo se habla de una ciudad?

Pienso, dudo, busco en otro lado. ¿Qué más hay? ¿Qué pasó por fuera de la EMR? ¿Qué otros libros se publicaron en Rosario? Comparto lo que encontré:

En 2013, se presentan: Imágenes de una ciudad para descubrir, con fotografías de Gustavo Goñi y Rosario en imágenes, de María Cristina Butteri. Butteri y Caride son los editores de Todo Rosario III (2005), Todo Rosario II (1992), Todo Rosario (1987) y de 1880-1930 – Imágenes de la memoria (1995). Esta editorial también tiene un libro sobre arquitectura en Rosario y sobre cristales sacros en Rosario. En todos ellos la ciudad es el tema. Fotos históricas, fotos actuales. Siempre registro documental.

Encuentro, además, otras dos publicaciones que toman distancia de las propuestas anteriores. Son libros con una impronta más personal, de corte ensayístico. El más reciente es de 2005: El otro fútbol, de Héctor Río; un trabajo sobre el fútbol de ascenso, obra de un auténtico adelantado, alguien que se animó a imaginar un libro propio cuando pocos lo hacían, y que no descansó hasta que lo tuvo entre sus manos. El más antiguo es de 1997, Los bares, barcos en tierra a orillas del Paraná, con textos de Reinaldo Sietecase y fotografías de Mario Laus. Y si bien la mirada de autor cobra fuerza en estos libros, cierta búsqueda de lo propio del lugar persiste, aunque no veamos aquí una intención totalizadora.

NOTA AL MARGEN N° 1: MENCIONAR RELACIÓN DE LITERATURA Y FOTOGRAFÍA. LOS LIBROS DE FABRICIO SIMEONI SUMAN FOTOGRAFÍA A LA POESÍA. 40 ESQUINAS DE ROSARIO, COMPLETA CON FOTOGRAFÍAS AUTOADHESIVAS LOS TEXTOS DE ALZARI, INOUYE, ORGE Y PICCOLO. AQUÍ, EN EL TERCER PISO SE PUEDEN CONSEGUIR PUBLICACIONES RECIENTES QUE CONJUGAN IMAGEN Y POESÍA: PEQUEÑAS CASAS, DE TINIVELLA, CON EL AMOR NO ALCANZA, DE MAIA MORONSANO Y MAXIMILIANO CONFORTI, Y LA TIERRA DE LOS MIL CABALLOS, DE GABBY DE CICCO. FIN DE LA NOTA AL MARGEN.

Volvamos a la historia. ¿Y qué pasa un poco más atrás? En 1970 aparece el mencionado libro de La Vigil, Rosario esa ciudad, con tirada de 30.000 ejemplares de lujo y 5.000 encuadernados en rústica. ¿Y antes? ¿Como 100 años antes? En 1866, Aefeld, prepara sus álbumes de vistas de la ciudad. Son los álbumes más antiguos editados en el país. Los álbumes de vistas son parientes cercanos de los libros de fotografía. Hay dos en el Marc.

Pareciera que, desde la llegada de la fotografía a la Rosario, alrededor de 1860, y hasta hace muy pocos años, son las vistas de la ciudad las que habilitan la publicación.

NOTA AL MARGEN N° 2: INTRODUCIR UNA PRECISIÓN: LA CIUDAD A VECES NO ES ROSARIO, Y LA VISTA A VECES NO ES URBANA. LA IMPRENTA FERRAZZINI EDITA TRES ÁLBUMES DE LOS HERMANOS PUSSO: RECUERDOS DE LA CIUDAD. ROSARIO DE SANTA FE, DE 1894; ALBUM DE MONTEVIDEO, DE 1895, Y ALBUM DE COSQUÍN Y CAPILLA DEL MONTE, DE PRINCIPIOS DEL SIGLO PASADO. ADEMÁS, EN 1912, SANTIAGO PUSSO PUBLICA VIAJES POR MI TIERRA AL IGUAZÚ, A NAHUEL HUAPI, POR LAS COSTAS DEL SUR. HACE DIEZ DÍAS PAULINA SCHEITLIN CONSIGUIÓ EN MERCADO LIBRE UN EJEMPLAR DE ESE LIBRO, CON DEDICATORIA DE PUÑO Y LETRA DE SANTIAGO A SU HIJA. HACE UNA SEMANA SUPIMOS QUE FUE REEDITADO EL AÑO PASADO POR FORGOTTEN BOOKS, UNA EDITORIAL INGLESA. FIN DE LA NOTA AL MARGEN.

Decíamos, probablemente en un exceso de generalización, que el universo de lo publicable en un libro de fotografía local estaba acotado a un repertorio de vistas y costumbres. La ciudad se imponía como tema exclusivo y excluyente. Pero hace unos pocos años esta tradición comenzó a desbaratarse.

Volvamos a la EMR. Los dos libros de la Colección Contemporánea editados en 2014, Los Abrazos de Gabriela Muzzio y Los Segundos, de Cecilia Lenardón, existen felizmente en un espacio inespecífico, en un territorio anónimo, al costado de la ciudad. Algo ocurrió entre 2012 y 2014 que permitió un movimiento, un cambio de sentido, una apertura. O mejor, algo había empezado a pasar algunos años antes, pero fue necesario un tiempo de maduración para que propuestas de otro orden pasen a ser candidatas para la publicación.

NOTA AL MARGEN N° 3. MENCIONAR DOS EXPERIENCIAS SURGIDAS DE INSTITUCIONES PÚBLICAS, PIONERAS EN LA DIFUSIÓN DE FOTOGRAFÍA DE AUTOR EN ROSARIO. POR UN LADO, LA CARPETA FOTOGRÁFICA, UN PROYECTO EDITORIAL DEL TALLER DE FOTOGRAFÍA DE LA ESCUELA MUSTO. EL PRIMER NÚMERO SE PRESENTÓ EN 2012. EL TERCERO, EL SÁBADO PASADO, EN EL INVERNADERO DEL MUSEO DE LA CIUDAD. POR OTRO LADO, EL TARJETÓN, UNA IDEA DEL CENTRO DE EXPRESIONES CONTEMPORÁNEAS. EN 2005 EL CEC INAUGURA EL PROGRAMA FOTOGRAFÍA EMERGENTE. EL TARJETÓN ERA UNA DE LAS PROPUESTAS: FOTOGRAFÍA IMPRESA EN UN OBJETO GRÁFICO DE CIRCULACIÓN FLUIDA. ¿ES POSIBLE PENSAR UN LIBRO DE UNA SOLA HOJA? FIN DE LA NOTA AL MARGEN.

Podemos marcar como un hecho importante la Feria de Libros de Foto de Autor. El evento puso a disposición una buena cantidad de libros, con una enorme variedad de temas y con resoluciones materiales bien diversas. Pero sobre todo, puso en evidencia que los libros de fotografía eran posibles de pensar y de realizar. Fundamental en este proceso fue el surgimiento de nuevas tecnologías que permitieron la producción en tiradas cortas. Un día nos enteramos de que, por un precio relativamente módico, uno podía encargar un solo ejemplar. Uno solo. O dos, o los que quisiera.

La cuestión es que comenzaron a aparecer libros en nuestro entorno cercano. “Autopublicación” se volvió el concepto clave. Estaban dadas la condiciones técnicas, pero sobre todo, había un deseo en busca de su objeto. Empezamos a entender al libro como una de las formas posibles de la existencia de la obra. Investigamos, estudiamos, armamos talleres, pensamos cursos, buscamos financiamiento: institucional, oficial, familiar, colectivo. Nuestras bibliotecas estrenaron un espacio vip para las publicaciones locales.

En los últimos años festejamos muchas veces aparición de un libro. Quizás sea Tinta libre, de autores varios, en 2012, el que inaugura una nueva época. En 2013 Elvira Ferrazini presenta BOX 620 y un par de años después, El placer de perder el tiempo. Matías Sarlo, con su editorial Lucio V. publica Llanura en 2014 y Nuestros pasos en 2015. Ese año, la gente de Foto Crazy edita Puede ser y, tres años después, Plata plata plata. También en 2015 se presenta Gula, de varios autores. En 2016, Los chicos de Posteo empezaron con sus fanzines que hoy ya suman cuatro; Georgina Ricci publica Turismo con Editions du cochon, Paulina Scheitlin se anima al financiamiento colectivo con La foto de los lunes y Ediciones Diego Obligado presenta Temporal, de Laura Glusman. En 2017, Fuerza y Posibilidad edita Sempiternamente de Virginia Molinari, Cecilia Lenardón presenta su Estudio para un retrato de Maximiliano Rossini, Guido Bigioli tiene la fortuna de ser elegido por el Centro de Fotografía de Montevideo para publicar Otro orden, out of order (poco antes había editado Fui un día, volví otro – ida y vuelta en el día, por editorial Lembranza). En 2018 ven la luz Mis documentos, de Irene Depetris, El lenguaje secreto de las plantas, de Virginia Mazza, La delicada urgencia del rocío, de Lucía Rubiolo, Vigor, de Marina Montivero, La vida después, de Isis Milanese y El ojo robado, un libro con imágenes de fotografía estenopeica realizadas por niños y niñas de los barrios de Rosario.

NOTA AL MARGEN N° 4: DESTACAR LA COLECCIÓN DESTELLOS, OTRA MARAVILLA DE LA EMR. INSISTIR EN LA IMPORTANCIA SUPERLATIVA DEL PROGRAMA DE LA ESCUELA DE EXPERIMENTACIÓN EN CINE Y FOTOGRAFÍA Y EN LA HERMOSURA CONMOVEDORA DE LOS LIBROS QUE DAN CUENTA DE ESA EXPERIENCIA. FIN DE LA NOTA AL MARGEN.
Tal vez la enumeración haya sonado tediosa. Habrán notado que es una lista muy incompleta. Insisto, muy incompleta. El punto es usar esta lista para señalar una nueva coyuntura, en la cual los libros con nuestras fotografías son pensables, posibles, deseables. El punto es destacar que el menú de temas editables se ha ampliado, que las historias personales, los registros cotidianos, las aventuras turísticas, las citas a la historia del arte, las puestas en escena, también encontraron su modo para ser publicados.

Entonces, decimos: Tenemos una editorial municipal, que le hace lugar a nuevas propuestas de autores contemporáneos locales. Y tenemos, además, un número importante de publicaciones independientes, diversas, inteligentes, hermosas. ¿Qué nos falta?

Nos parece muy bueno que haya en esta feria un mesa sobre libros de fotografía. Nos gustaría muchísimo que en la próxima feria haya libros de fotografía sobre una mesa. Los libros de la EMR están a la venta en el Hall del Ingreso. ¿Pero qué pasa con el resto? No participan de este evento. Alguien podrá decir: para estas publicaciones hay lugar en las ferias organizadas por AAPIE (Asociación de Amigos de las Publicaciones Independientes y Experimentales). Es verdad. Nos encanta ese programa. Pero una cosa no quita la otra. Que no haya libros de fotografía en una feria del libro es un problema que precisa atención inmediata.

Los que compramos libros de fotografía, queremos más oportunidades para ver, leer, admirar, elegir y comprar. Los que editamos libros, necesitamos ampliar audiencias, llegar a un público que no nos está buscando. Trascender al “amigo es el que compra”, esa súplica con forma de slogan que vincula la compra con el afecto. Queremos que perfectos desconocidos se lleven nuestros libros. Y es la feria el mejor lugar para que esto sea posible. Claro que para un grupo de fotógrafos que se autopublican no es sencillo bancar un espacio. Pero podemos imaginar soluciones. Abajo, en el subsuelo, hay un stand compartido por diez Editoriales Independientes de Rosario. Están muy contentos, según dice una nota en El Ciudadano de la semana pasada. Es el segundo año que participan en la feria. En esta oportunidad aumentaron su superficie a 14 m2. Tal vez el año próximo el stand se pueda agrandar un poco más, para hacer lugar a nuestras publicaciones. O tal vez podamos conseguir un pequeño stand exclusivo para libros de fotografía. No hace falta mucho. Podemos imaginar el modo.

Los que compramos libros, esperamos encontrar publicaciones de calidad. Los que publicamos tenemos algo bueno para ofrecer. Facilitemos ese encuentro. Nuestros libros merecen estar en esta feria. No nos olvidemos de que las imágenes también se leen.

 

Fuente: https://andreaostera.com
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